Viernes, 18 Marzo 2016 16:47

SOBRE EL TENDEDERO. EL TEXTO DE SARA GUERRERO ALFARO

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Foto: Cecilia Miranda

Me enteré del taller del Tendedero de Mónica Mayer por la difusión que le hizo el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) en sus redes sociales. En un principio, la razón por la que asistí fue porque me interesaba tener un acercamiento con el “feminismo” y qué mejor, pensé, que acercarse a él desde una perspectiva relacionada con el arte, que es a lo que me dedico.

Para mi sorpresa, el taller empezó con una multitud de gente de todo tipo: antropólogxs, artistas visuales, psicólogxs, actores, arqueólogxs, dramaturgxs, economistas... y cada quien con su posicionamiento personal con respecto al feminismo. Esto, como es de esperar en un grupo tan diverso con un tema tan delicado por todas las lecturas que se tienen al respecto, suscitó molestias entre los que querían una explicación sobre por qué el grupo era mixto y necesitaban un grupo de mujeres, los que estaban en contra… En fin, con mi poca experiencia en el tema, me sentí en el ojo del huracán (muy a la Sylvia Plath), esperando a ver cómo era que Mónica iba a responder a ello.

Desde que empezó a hablar y dialogar mantuvo la calma. Para mi sorpresa, por ser alguien con su trayectoria en el feminismo y la cultura, se interesaba en mantener un diálogo abierto, sin ninguna pretensión intelectual. Y debo confesar que volví a la sesión siguiente por curiosidad antes que otra cosa.

Con el paso de las sesiones, el grupo se redujo considerablemente. De las cincuenta personas que éramos ese primer día, quedamos alrededor de diez, cosa que facilita la comunicación entre cada una de nosotras. Y ahí es donde radica la importancia del taller para mí, que más que un taller, es un círculo de estudio acerca del acoso sexual callejero en donde abundan la reflexión personal y colectiva, los cuestionamientos, la confianza para abrir experiencias personales para profundizar, ver el problema desde distintos puntos de vista y abrir la posibilidad de tomar acción en contra del acoso… He de admitir que la aproximación que he tenido con el feminismo no es la que esperaba cuando llegué el primer día al taller. He leído sobre el tema, pero no se compara con aprenderlo a partir de la relación con otras mujeres y colectivos activistas que han ido a presentarse. Es un espacio en donde la línea que supuestamente separa la teoría y la práctica no existe. Aunque suene jocoso, este círculo del Tendedero es pertinente porque, a partir de la comunión surge el empoderamiento para enunciar las ideas y tomar acción; así como la esperanza de que el acoso sexual puede tener un fin.

Sara Guerrero Alfaro, 2016

Modificado el Martes, 19 Abril 2016 08:04